miércoles, 3 de noviembre de 2021

Una memoria.

¿Cuántas veces he intentado ser constante con un blog? No lo sé, perdí la cuenta. Y es que sinceramente, aunque me gusta escribir, creo que nunca supe muy bien qué me gustaría plasmar en realidad (o para qué). Con este blog, tenía inicialmente la intención de hablar de los juegos que forman parte de mi colección, contar historias de cómo los conseguí y lo que representan para mi, pero en el camino me perdí y simplemente lo dejé. La última vez que publiqué algo, fue... ¡vaya! justamente un 3 de noviembre, pero de 2013; ¿cosas del destino? nah, no lo creo, pero no deja de ser una alegre curiosidad.

Hace un par de años, me surgió la idea de hablar más de videojuegos, consideré uno de esos perfiles de instagram, mostrando mi colección en fotos y un pequeño comentario, pero para lo rollero que soy, una simple foto no sería suficiente para mi, así que tiempo después, consideré un podcast (y aún lo tengo en mente), pero no he podido terminar de planearlo, además de que me gustaría que fuera en colaboración con alguien más, pero no he encontrado a la persona adecuada. Así que, pues, aquí estoy, nuevamente en este espacio que, si bien es probable que no tenga muchas vistas o interacciones, ¿qué más da? al final, comprendí que me gustaría hacer una especie de memoria de aquellos años de arduas cacerías en tianguis, bajo el rayo del sol, sin un bocado de desayuno en mi estómago, pero con una emoción difícil de describir en pocas palabras, pero que espero plasmar en cada una de las publicaciones que haga.

Ahora, ¿por qué una memoria?, bueno, quizás es mucho decir, tal vez no es algo tan grande, pero como alguna vez leí en una publicación de un coleccionista de vinilos, una colección es un proyecto de vida, hay montones de anécdotas y emociones en cada una de las piezas que la conforman. Aunque no me he retirado del todo, pues es muy evidente que este pasatiempo, pasó a ser más bien un lujo, y uno caro, a decir verdad. Recuerdo ir al tianguis con $100 o $200 pesos (mexicanos) y regresaba con una mochila llena de juegos y/o consolas: De pronto un mega man 2 en $20, un battletoads en $25, un super Castlevania IV en $10, uff, las cosas eran muy diferentes en ese entonces, estoy hablando de hace unos 15 años probablemente, que, pues, en realidad esos videojuegos ya eran considerados como obsoletos para ese entonces, así que fue un excelente tiempo para hacerme de cosas que siempre quise, o tuve cuando era niño. En la actualidad, ir a un tianguis con $100 pesos, tal vez solo me alcanzaría para algún juego medio malo, y eso pensando que tendría la suerte de toparme con algo, porque en realidad cada vez es más y más escaso, ya que cada vez hay más coleccionistas y revendedores, todo un círculo vicioso que vino a cambiar las cosas de maneras inesperadas; así que he dejado de ser constante, ya no voy a los tianguis, ya no pago cantidades elevadas por juegos... en pocas palabras, me relajé un poco de toda esa locura que es el mundo del coleccionismo, de esa sensación horrible de pensar que si no compras algo en ese instante, es probable que no la vuelvas a ver, etc.

Sin embargo, esta historia, como todo, es una moneda cuya otra cara es más agradable, y es que ahora tengo la oportunidad de jugar más a fondo lo que tengo ahora. Me acuerdo que iba al tianguis cada domingo y para cuando empezaba a jugar algo, ya había llegado nuevamente el fin de semana, y llegaba a quitar lo que sea que estaba jugando, para dar lugar a mis nuevas adquisiciones, entonces, llegó un punto en el que era casi imposible dar seguimiento a cada cosa que se iba acumulando y acumulando, y es que, es curioso que para mucha gente, coleccionar videojuegos no representaba más allá de tener un "trofeo", una pieza de valor tal, en estado determinado, bla bla bla, y siendo completamente honesto, ¡yo sólo quería jugar los malditos juegos! pero esa situación se volvió un tanto compulsiva, al grado que eventualmente ya no solo compraba lo que quería jugar, sino que, sencillamente no quería regresar a mi casa con las manos vacías. Y bueno, otra de las bondades de esto, es que ahora puedo comenzar a contar historias, sin prisa, y reviviendo situaciones que en su momento fueron gratificantes (y hasta frustrantes, claro) porque, pues, ¿por qué no?.

Realmente esto lo escribo para mi, un desahogo, un rato para recordar, pero lo hago público, porque si alguien llega a cruzarse con esto, y le parece interesante, adelante. Incluso podemos compartir anécdotas, digo, hay que ver esto meramente como una plática entre amigos.

Entonces, aclarado el fin de este blog, no está de más contestar un par de preguntas:

1.- ¿Por qué colecciono videojuegos? Bueno, la verdad es que nunca me han dejado de gustar, solo llegué a dejar de jugarlos en una época entre mis 18-21 años aproximadamente, porque me metí muy de lleno a la música y no hubo mucho espacio para esto, pero pronto volví, y justo en ese retorno, es que ya no solo fui videojugador, sino coleccionista. Me gustan los videojuegos porque son un escape, así de simple: Después de horrendos días de escuela, llegar y meterme al futurista mundo de mega man, al fantástico universo de Super Mario, o a los vastos y mágicos campos de Hyrule en The Legend of Zelda, era como realmente abandonar este plano para encontrar una salida... algo así como la historia sin fin. Pero para responder a la pregunta inicial, colecciono porque -y sin afán de sonar materialista- el tener los cartuchos en mis manos, colocarlos en la consola, tomar el control y dejar que mi vista, oído y tacto me trasladaran a épocas en que todo era más sencillo, simplemente me sigue resultando fascinante. Cabe aclarar que desde niño, fui muy leal a Nintendo, por lo que en su mayoría, hablaré de juegos para las consolas de esta compañía.

2.- ¿Cómo será este blog? Después de todo el tiempo que pasó entre el último post que había hecho aquí, al día de hoy, he pensado que me gustaría hablar de un juego por publicación (quizás en algunos casos, mencione más), sin un orden estricto ni datos muy técnicos o históricos de éste; más bien -y como dije anteriormente- será una plática entre amigos, con anécdotas y cosas meramente personales; creo que otros datos se encuentran fácilmente en internet, y a decir verdad, no me interesa buscarlos con fin de enriquecer el tema.

Así, pues, bienvenidos si andan por aquí, les presento mi colección, que se irá actualizando eventualmente conforme sienta que quiera hablar de cada una de las piezas que la conforman.

No hay comentarios:

Publicar un comentario